viernes, julio 10, 2009

Micro-mini cuento

Hubo una vez una gran persona que tuvo la preciosa oportunidad de vivir, amar y ser feliz. Pero prefirió encadenarse a la esclavitud de su trabajo...

C'Ya!
Necrodaddy

Me excitan tus celos de telenovela

Que once?

Acá yo compartiendo mis dotes clarividentes...
Resulta que hace un tiempo perdí una relación que yo (y por lo visto únicamente yo) consideraba importante. Una amiga (bueno, eso parecía) y yo discutimos por su cambio de conducta hacia mi y pos ahí murió todo. Como ñiños nos peliamos y córtalas, córtalas para siempre. Vulgo, a la chinampa!
Hace unos días intenté (sin conseguirlo) reanudar la amistad. Olímpicamente me mandó de vuelta a donde ya me había mandado. Ni Pedro, Picapiedra.
Y resulta que según ella "estamos mejor así" Ah jijo! ¿Estamos, quimosabi? Estás tu, pensé, porque a mi me carga la verdura!
Y resulta que la amistad se acabó por mi mal comportamiento y por que yo estaba buscando "algo más". Ah kbrn! pos resulta que, pos si, alguna vez me sentí atraido por sus bien acomodadas (aunque escasas) carnes, pero, la neta, sentados en la realidad, no he encontrado a una mujer lo suficientemente inteligente, amorosa y aguantadora como pa' tumbarle el puesto de "dueña de mis quincenas" a mi chaparra. Yo solo estoy disponible para amistades eternas e incondicionales y ya.
Pero weno, parece que el factor clave debe ser algo que le reclamé una vez a mi muy querida ex-amiga: "la mera verdad sentí muchos celos de fulano"
TOING!
Para el alma poco entrenada y viciada con las telenovelas del carnal de las estrellas, Azteca y demás basofia, la palabra celos solo aplica para el momento en que Federico Juan Emmanuel ve a su amada Fernanda Micaela en brazos de su Rival Rodolfo Gonzalo.
La manga
Según wikipedia los celos no son más que una respuesta emocional, mental y de conducta de parte del celoso ante la amenza de perder una relación interpersonal con el celado, pudiendo ser esta una relación romántica (novios, esposos, amantes, canchanchanes) o no romántico (amigos, compas, cuates, compañeros de chamba, carnales, etc.)
O sea, igual yo he sentido celos de mi compadre cuando me ha mandando a la jodida por ver un partido de sus mugrientas chivas...
Igual he sentido celos de mi princess cuando me ignora vilmente por correr a los brazos de su awelo (o sea, mi apá) y al mismo tiempo he sentido celos de mi apá por ignorar a este primogénito tan guapo que tuvo y correr a abrazar a mi princess.
En resumen: la morra me mandó al chile por culpa de Federico Juan Emmanuel, Rodolfo Gonzalo y la promiscua de Fernanda Micaela!
Pero weno... Lo que más chido del asunto es que, contrario a lo que yo esperaba, esta mandada al jiote, en lugar de deprimirme, me liberó!
Yes!
Me liberó, así como se lee. Porque en lugar de sufrir todos los 245 capítulos de la telenovela, me chuté un videoclip reggetonero de 4 minutos! Me dijo "no te quiero y nunca te he querido" y, oh sorpresa, no me corté las venas. No, dije "weno, pos a la goma y a lo que sigue, si no me quieres, pos a buscar quien si me quiera" y que me limpio las chanclas y me salgo de su casa y le cerré por afuera!

Y todo por llamarle a las cosas como se llaman! Que bueno que nunca le dije que me excitaba mucho cuando me contaba sus logros! Y es que, vuelvo a lo mismo, Doña Gárgara, Sortilegio y todas esas mamertadas hace que la gente piense que si el NecroDaddy se excita no es porque algo le provoca entusiasmo o alegría, no... es porque consiguió la tan deseada firmeza grado 4 que promete la pildorita azul en forma de rombito... Neta que que pobre dominio del lenguaje tenemos... gracias Azcárraga Jean y Salinas Pliego! ¿no quieren ver Galavisión?

C'Ya!
NecroDaddy
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miércoles, julio 01, 2009

Síndrome del Ladrillo

Chamacos, retomando mis pláticas de Criptozoología de oficina, les voy a contar una historia vividas desde lejos.

En una ocasión, hace muchos ayeres, conocí a un monito que, por azares del destino (y del partido político en el poder) fue colocado en un puesto pequeño en el gobierno del estado. Resulta que la dependencia en la que estaba este monito, al que llamaré Nicasio, decidió (no se pa' que) certificarse con ISO 9002. WOW! y, como Nicasio no tenía nada más que hacer, lo designaron como el auditor interno de calidad. Para no hacer el cuento largo, de un "de repente" Nicasio dejó de ser Nicasio para convertirse en el Lic. Relinchez. El amigo ayudó mucho, si, pero agarró un humor que nadie lo aguantaba. Se empezó a sentir parte fundamental de su dependencia, miró a todos por debajo del hombro, incluso se empezó a comportar muy déspota con los de menor (o igual) rango que el. Cuando se hubo certificado la dependencia, Nicasio, perdón, el Lic. Relinchez, cacareó como si hubiera puesto el huevo más grande de toda la granja, exigió auto, aumento de sueldo y personal para tener a quien mandar.A los pocos meses, el Lic. Relinchez estaba a punto de exigir que todos se refirieran a el como "su excelentísima majestad", pero, hubo cambio de gobernador, y el primero en la lista de despedidos en la dependencia en la que el era empleado. Duro golpe. La certificación se perdió y no se volvió a tramitar... ultimadamente ¿a quien le importa si una dependencia gubnernamental está certificada o no?

¿Que pasó? Muy sencillo. Lo que le pasó al buen Lic. Nicasio Renlinchez (que por cierto suena a nombre de historia de Catón, jajaja) se llama Síndrome del Ladrillo. Pongámonos claros: un ladrillo o tabique, es un objeto rectángular que se usa para construir muros (si, esa cosa color naranja con la que hacen las paredes) y, en el más común de los casos, mide 10 cms de grueso. Por otra parte, cuando uno sube a alturas impresionantes y mira para abajo, es normal sentir vértigo, mareo o nauseas. Pero ¿que pasa si, estando en el suelo, nos paramos en un ladrillo? Normalmente nada. A gente como Nicasio le da vértigo. Se marea. Pierde el suelo.
Otra vez. El Síndrome del Ladrillo es lo que le pasa a gente que, recibe una encomienda sin mucha importancia, o de trascendencia temporal y se cree que le dieron la silla del ejecutivo nacional. ¿Me explico? De nuez: A mi me ofrecieron un puesto muy importante cuando era práctimante un recién egresado. Me sentí parido por Zeus, o como dice mi amá, la divina garza envuelta en celofán. Ese es el síndrome del ladrillo, pararse en un ladrillo y perder el piso.
Yo creo que todos lo hemos padecido, pero también conocemos una gran cantidad de historias de gente que lo padece por mucho rato.
Saludos y no pierdan el piso...

C'Ya!
NecroDaddy